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Entrevista: Elizabeth Urian

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Hace ya un año, cuando comencé mi andadura en esta gran familia que es Selección Bdb, tuve la gran suerte de que cayera en mis manos una pequeña novela (pequeña por lo de extensión, porque a mí me pareció una gran historia), que venía firmada por Elizabeth Urian. Yo no tenía ni idea de que, detrás de este seudónimo se escondían unas hermanas enamoradas de la novela romántica.

Tuve la inmensa suerte de conocerlas en el evento que la editorial programó el año pasado en Madrid, y me fascinó la compenetración y la complicidad de estas dos simpáticas hermanas, y quise saber cómo hacen ellas para escribir juntas. Porque si escribir ya es una tarea ardua, cuando son dos a ponerse de acuerdo, el asunto se debe multiplicar. O eso pensaba yo. Aquí os dejo el tercer grado a las que la he sometido. Y vaya por delante mi agradecimiento a las dos por prestarse a esta entrevista.

 

—Hagamos un poco de historia sobre Isabel y Núria para aquellos que no os conozcan: ¿Quiénes son? ¿Desde cuándo lleváis escribiendo? ¿Sois de esas escritoras que llevan haciéndolo desde que eran unas adolescentes?

Primero que todo, somos dos hermanas que se llevan estupendamente y compartimos el amor por la lectura y escritura. Nos encanta pasar tiempo juntas y tener un proyecto de la talla y envergadura de «Elizabeth Urian» nos acerca todavía más.

En cuanto a escribir, comenzamos a hacerlo para nosotras, como un reto personal sin ningún tipo de ambición. Tal vez algún que otro sueño se ha ido cumpliendo, pero nada más. De eso hará aproximadamente ocho años.

 

—Y a esas adolescentes, ¿qué tipo de lectura les gustaba? ¿Eráis de las que devorabais cualquier libro que cayera en vuestras manos o eráis selectivas con ellos?

Antes de dar el salto a la novela romántica éramos de visitar mucho la biblioteca y ambas nos inclinábamos por la novela juvenil, aunque «Elizabeth» tenía en casa una buena colección de la serie Los Cinco. Descubrimos la novela romántica una con 16 años y la otra con 14 y reconocemos que a partir de ahí nos enganchamos. Durante los primeros años fue algo nuevo y fascinante, por lo que leíamos absolutamente todo lo que comprábamos y no éramos muy tiquismiquis. Tal vez una sinopsis nos llamaba más la atención que la otra y nos tomábamos unos minutos para elegir, pero lo mejor eran nuestras conversaciones/debates después de la lectura, en la que diseccionábamos el libro.

Con el tiempo sí que nos hemos vuelto mucho más selectivas; tal vez porque hemos leído muchas o porque tenemos menos tiempo para dedicarle a la lectura.

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—Esta es una pregunta de rigor: ¿Cómo se os ocurrió escribir juntas? ¿Fue una de las dos en concreto? ¿Quién se dejó arrastrar por la otra?

Nadie tomó la batuta en ese sentido. Ambas participamos de un modo natural, como un proyecto para compartir, porque pensábamos que la unión nos beneficiaría. En la época que comenzó todo, ambas trabajábamos juntas y leíamos lo mismo, intercambiábamos opiniones y debatíamos sobre nuestros gustos. En ese momento ni tan siquiera pensábamos en escribir. Pero después de diversas charlas sobre el carácter que solían gastar los protagonistas de aquellas novelas, decidimos crear los nuestros por puro afán de entretenimiento. Y nació una pregunta que  resultó crucial: ¿seríamos capaces de escribir una novela completa?

Solo con aquello nos entusiasmamos a partes iguales y esbozamos las primeras ideas de lo que tiempo después sería Dilema, la precursora de todas nuestras novelas. Sin embargo, decidimos posponerla hasta sentirnos verdaderamente preparadas y nos lanzamos a lo que sería nuestro primer libro publicado: Los hermanos Broderick.

Por aquel tiempo también adoptamos un seudónimo que representaba a ambas. Ahí nació Elizabeth Urian.

 

—Supongo que, siendo dos cabezas pensantes, la organización debe de ser muy importante. ¿Cómo es vuestro proceso creativo? ¿Cómo os enfrentáis juntas al hecho de escribir, de poneros delante de un papel, un cuaderno o de un programa específico para escritores?

Al principio, una  tiene la idea para una novela o una trama y comenta a la otra las líneas generales. Estas ideas pueden venir así sin más. Entonces valoramos los puntos fuertes o débiles, si nos entusiasma o está bien sin más y en función de eso lo descartamos o seguimos adelante. Una vez tomada la decisión de escribir el manuscrito, también dependerá de si estamos liadas con otra novela o si nos apetece escribir otra antes que esta. Mientras tanto vamos buscando localizaciones, elaboramos fichas de personajes, empezamos un cronograma en el que pondremos los eventos más importantes, etc. A veces lo hacemos poco a poco y hay otras que estamos tan, tan entusiasmadas, que todo fluye con rapidez.

En la novela histórica partimos de la base de que nos encontramos cómodas en el siglo XIX. Con los años hemos ido acumulando mucho material (vestimenta, carruajes, monedas, modales, tratamientos nobiliarios…) que nos ayudan mucho a la hora de escribir, ya que es información que tenemos interiorizada. Si la ambientación es nueva, como por ejemplo nos sucedió con las novelas del oeste Viaje a Oregón y Amanecer en Oregón, el esfuerzo es mucho mayor. Ahí tuvimos que empaparnos de todo lo relacionado con una granja en Estados Unidos (tiempo y tipos de cosechas, herramientas, modo de sembrar, ganado, rutas y horarios de trenes,…).

Una vez solucionado ese «escollo» (que a una de nosotras le chifla), comenzamos con la labor de escribir a partes iguales, para sentir que el trabajo es de las dos. Por supuesto, hay que revisar periódicamente el trabajo de la otra (normalmente cada semana) para rectificar, unificar o corregir errores narrativos que vayan apareciendo.

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—Vayamos a vuestro día a día escritoril, ¿Es siempre la misma de vosotras a la que le surge la idea? ¿Alguna tiene un rol específico, una determinada tarea? ¿Alguna lleva la voz cantante? ¿Cuál de las dos es más mandona?

Bueno, hemos hablado del modo en el que escribimos en la pregunta de arriba, así que no vamos a volvernos repetitivas (jajaja). Solo queremos puntualizar que, mientras estamos inmersas en la escritura del manuscrito, las charlas (mayoritariamente diarias) son cruciales. Esas conversaciones son el motor de todo y nos hacen muy felices (menos cuando estamos atascadas).

Respecto a quién es más mandona, ¡uy! La que lleva la voz cantante en cuanto a cumplir plazos o las tareas que nos hemos comprometido a hacer es… ejem, ejem… «Urian». Y ahí lo dejamos.

 

—¿Alguna vez os habéis planteado la opción de escribir por separado? A mí me daríais un disgusto, pero ¿se os ha pasado alguna vez por la cabeza? Sois hermanas, y las hermanas discuten, ¿lo hacéis por los argumentos o por los personajes, o sois dos balsas de aceite?

Que no te dé pena, habrá algún momento en que una o ambas necesitemos dar el paso en solitario para escribir algo absolutamente nuestro. Eso lo hablamos a veces de forma tranquila y de momento el gusanillo está dormido. Pero si lo hacemos creemos que no será en novela romántica y eso no significa que dejemos a «Elizabeth Urian».

A día de hoy, estar las dos juntas nos da fuerza y pensamos que va para largo.

En lo de discutir, puede que de pequeñas nos tiráramos de los pelos alguna vez, pero a medida que hemos ido creciendo —madurando, pensamos que también ;)— las discusiones son escasas y menos en cuanto a la escritura, que como hemos dicho antes, nos ha unido más. Eso no significa que cualquier idea la otra la acepte así, sin más. Hay veces que podemos vender la moto a la otra con facilidad. Sin embargo, otras no, por lo que debemos llegar a un consenso con el que estar las dos cómodas. Le damos vueltas, pensamos más opciones y vamos moldeando hasta darle la forma definitiva.

 

—De todas vuestras novelas, ¿cuál es la que más os ha costado sacar adelante? ¿Por qué? ¿Cuál es vuestra novela favorita?

Resulta extraño, pero nuestra novela preferida también es la que más nos costó llevar a su fin. Se trata de Dilema.

Fue la primera novela que concebimos. ¿Quizá es por eso que sea nuestra predilecta? Es posible, aunque hay otros factores. Cuando surgió como posibilidad de una novela, nosotras la encontramos novedosa por el tema que abordábamos. Sugería una historia típica, pero no lo era tanto, por eso hicimos los primeros esbozos y lo archivamos. Como en un inicio éramos tan inexpertas en eso de escribir, el proyecto nos vino grande y lo comprendimos enseguida. El tiempo que le dedicamos a posteriori —entre documentación, creación, revisión, revisión y revisión— duró casi cinco años. El tema central, motivo de «dilema» para los protagonistas, nos acabó enamorando, como también lo fueron haciendo la evolución de Ayleen, el cambio de Jason o incluso Ashton (del cual nos confesamos fans absolutas). La verdad es que no hay nada de la novela que no nos encante.

 

—Escribís, sobre todo, novela histórica. ¿Cómo es el proceso de documentación? ¿Lo hacéis ambas? ¿Qué os llama tanto la atención de la novela histórica? Sé que tenéis una novela romántica contemporánea, ¿por qué no tenéis más en ese subgénero?

El proceso de documentación es costoso, pero muy divertido e interesante. La época y el idioma de la información que buscamos nos lo dificulta, pero también es cierto que hemos acumulado mucha que hemos encontrado y que nos ha servido unos años más tarde. Todo puede servir tarde o temprano, lo garantizamos.

Por supuesto, tenemos nuestras preferencias en todo el proceso que supone preparar una novela. Depende de la historia y de lo motivadas que estemos en ese momento, una de nosotras puede buscar horas libres para buscar información y encontrar mucho más que la otra. En esto no repartimos demasiado ni lo forzamos. Lo que a una le apetezca.

La novela histórica lo es todo. Hemos crecido con ese subgénero y es donde más cómodas nos encontramos. Tanto siendo lectoras como escritoras, la histórica nos transporta a momentos pasados que nos resultan fascinantes. Por eso nos gusta tanto.

Y sí, la novela contemporánea también nos agrada, pero en menor medida. La respuesta la tienes arriba. El romance histórico nos llena tanto que relega la contemporánea a un segundo lugar. Es cuestión de ideas e inspiración. No seguimos modas; solo escribimos lo que nos apetece. Por eso, suponemos, solo han sido dos ( de hecho, vamos probando en todos los subgéneros que nos gusta leer).

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—Ante la creación de personajes, una duda que me corroe, ¿cada una se dedica a un personaje en cuestión, o todos son hijos de las dos? ¿Sois de las escritoras que habláis de los personajes como si fueran personas reales?

Aunque no los vemos como nuestros hijos, no, todos los personajes están trabajados por igual. Tienes que pensar que, al ser dos, y para querer la historia por igual, los personajes tienen que pasar por ambas manos. De otro modo, amaríamos lo que hace uno de ellos, pero no el conjunto. Escribir es muy subjetivo y personal, así que sería difícil ser parciales. Quizás no consigamos siempre un cincuenta por ciento —pero te juramos que lo intentamos—, pero lo cierto es que está todo muy bien repartido.

Y en cuanto a si nos parecen reales, íbamos a decir que no, pero hay dudas, lo vemos en la cara de la otra. Es posible que a veces, cuando hablamos de ellos, pareciese que tuvieran vida propia, pero solo mientras escribimos sus historias.

 

—¿Cuánto tienen los protagonistas de vuestras historias de vosotras? ¿Os inspiráis en alguien a la hora de escribir un personaje?

La verdad es que nada de nada. No se nos parecen aunque algunos se empeñen en encontrar similitudes o puntos en común (que los hay, pero solo por pura casualidad).

Nuestros personajes son pura fantasía y no nos inspiramos en nadie (será que estamos rodeados de sucesos sosos y muy normales para que valga la pena aprovecharlos). Como somos de esas lectoras a las que les gusta la ficción para vivir aventuras y momentos que no suelen sucedernos en nuestro día a día, todo lo que se nos ocurre  para plasmar sobre un papel es inventado.

 

—Vuestras últimas novelas estaban ambientadas en el oeste, ¿Podéis adelantarnos en qué estáis ahora mismo?

De momento nos encontramos disfrutando de la publicación de Phillipa (la quinta y más diferente fea) y escribiendo muy, muy deprisa una novela que teníamos pendiente desde hacía años (y, aunque queramos, no podemos contar nada más salvo que… 😉 )

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—¡Ah!, ¡La serie “Las feas también se enamoran”! Según tengo entendido, y corregidme si me equivoco, surgió como un relato en el foro de El Rincón de la Novela Romántica. ¿Pensabais que iban a llegar tan lejos como lo han hecho, viéndose incluso publicadas en papel? Y ahora va a ver ampliada la familia con Philippa, como habéis dicho “la más diferente fea”. ¿Me habláis un poco sobre ella? ¿Qué tiene Philippa de diferente con respecto a Deirdre, Camile, Edith y Leonor? Y una cuestión más, ¿se quedarán aquí las feas, o habrás más en un futuro?

Uy, «las feas»… ¡Qué decir de ellas! Pues que son nuestras chicas, nuestro ojito derecho. Nacieron sin ninguna pretensión, en forma de relato corto, porque nos apetecía que por una vez una protagonista no dejara al mundo anonadado con su belleza, jajaja. Hacer algo distinto tenía su punto y nos entusiasmamos muy pronto con ellas. Primero llegó Camile, muy pronto su amiga Deirdre y un poco después, Edith. Y entonces nos detuvimos, ya que teníamos otros proyectos entre manos, pero seguía habiendo una historia sin concluir. Era una deuda pendiente con nosotras mismas.

Lo cierto es que las tres tuvieron muy buena acogida en el foro de El Rincón de la Novela Romántica y cuando la editorial nos propuso publicarlas en digital nos quedamos en plan: ¡¿Cómo?! ¡Una auténtica locura!

Y las chicas siguieron creciendo, así que solo fue cuestión de tiempo que llegara Leonor.

La cuestión de publicar en papel fue distinta y tardó un poco más, porque primero llegó «Nunca dejes de esperarme». Pero mientras tanto, las lectoras nos preguntaban para cuándo en papel, lo cual era difícil de responder, puesto había muchos factores que no tenían que ver con nosotras. Además, hacer un libro de novela romántica con una misma autora (en este caso dos, jajaja) y distintas historias se hacía un tanto novedoso, por lo menos para nosotras.

Estamos orgullosas de su publicación este año y de tener a las cuatro reunidas.51DJDv-5ruL._SY346_

En cuanto a Phillipa, ella es harina de otro costal. No porque la novela sea mucho más larga, el tono también o porque los ambientes en los que transcurre la novela estén mucho más trabajados, sino principalmente por su carácter. Ella no le da vueltas a lo de belleza física. Tiene otras prioridades en la vida, que nada tienen que ver con asistir a bailes, estar presentable o encontrar marido.

Han pasado los años, desde que dejamos a la última «fea» y aunque seguimos en la época victoriana, ella se encarga de crear su propio destino. Es independiente, cabezota y está entregada a los demás, a través de un hospital para mujeres en los barrios pobres de Londres.

El amor es en lo último que piensa.

Además de todo esto, hemos querido hacer un pequeño guiño a sus predecesoras, por si alguien las echaba de menos.

En cuanto a si habrá más feas, de verdad que lo hemos pensado y hablado, pero de momento no. Aunque nunca se sabe, porque cuando nos pica el gusanillo no podemos dejarlo.

 

—¿Cuál es vuestro próximo reto? Después de terminar la novela con la que estamos nos meteremos de lleno con dos novelas que ya escribimos en su día y a las que le falta todavía una buena revisión y corrección.

 

 

Muchísimas gracias a las dos por prestarme vuestro tiempo. Habéis sido muy amables contentando esta encuesta. Un besazo enorme.

Gracias a ti por ofrecérnoslo. Ha sido un placer.

 

 

 

Marion.

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